Este surfista/periodista australiano, que colabora esporádicamente con la revista australiana Tracks, explora Indonesia a bordo de su moto pero en modo supervivencia, con poco presupuesto y sin cámaras que le sigan.
Nada que ver con "Drifter", la superproducción de Hurley con Rob Machado (enlace al trailer AQUÍ); ni con los excelentes vídeos de Deus Ex Machina, que en realidad no son más que cortometrajes muy preparados y donde todo es de color de rosa.
No hay mucho surf hay en los vídeos de Tom, pero en cambio encontraréis mucha aventura, movidas, averías, personajes secundarios muy auténticos y reflexiones interesantes.
Pinchad AQUÍ para ir a su canal de Youtube y AQUÍ para leer sus crónicas en Tracks.
Difícil escribir sobre surf en estas condiciones. Escribir implica pensar, reflexionar lo que voy a decir …y hacerlo sobre un tema (el surf) que me gusta tanto, pero a la vez me frustra tanto porque llevo semanas sin una sesión decente, es un ejercicio de autoflagelación.
Un día de olitas a principios de Mayo, otro a principios de Junio y 3 días en Zarautz a mediados de Julio.
Y NADA más.
Hace ahora más de 9 años que regresé a Catalunya, y este verano está siendo con diferencia la época en la que peor lo estoy pasando. Este Septiembre pasado decidí volver a surfear en serio, después de 8 años y medio de duelo por haber dejado de residir en un lugar donde tenía olas surfeables casi cada día. Ese “volver a surfear” significa poner el surf en primera posición de mis prioridades personales (las familiares y profesionales por supuesto están por encima). Si hay olas, o posibilidad de olas, todas las demás opciones quedan canceladas o, al menos, en segundo plano. Eso no fue así durante los primeros 8 años de “duelo”: surfée, sí, pero solo si cuadraba bien el día que había olas. Y si no era así, no surfeaba.
Pero como he dicho este Septiembre pasado cambié el chip: dejé de lado otros hobbies, volví a la piscina a hacer largos, desempolvé el corchopán, y por poco que hubiese algo de ola con un mínimo de forma… al agua.
No fue una temporada mala, ni tampoco memorable. Más bien mediocre con un par de rachas buenas; AQUÍ tenéis un breve resumen.
Pero desde Mayo que mi día a día está siendo un calvario de dimensiones desproporcionadas. Cada mañana, mientras desayuno, hago mi ronda de partes y webcams. Veo entradas veraniegas de N/NO (mistral, tramontana) que dejan olas en Italia, Baleares, Cerdeña e incluso a menudo en la costa alicantina y S de Valencia.
A nosotros? 10 cms ventados con suerte.
Quizá no esté siendo un buen verano en la costa cantábrica y S de Francia, pero ahí algo rascas casi siempre. Moviéndote, jugando con las orientaciones, direcciones del oleaje, período, mareas, etc. Lo sé, lo hice durante 9 veranos y casi siempre consigues rascar algo.
En estas condiciones difícil comentar sobre el campeonato de Jbay, o la primera jornada de Teahupoo ayer. Miro las mangas, por supuesto, y leo algunas crónicas y análisis al respecto. Pero opinar reflexionar y escribir sobre ello? No me veo capacitado.
Este pozo en el que estoy inmerso tiene pinta de ser muy profundo y no estoy dispuesto a llegar al fondo.
Tampoco quiero opinar sobre el estado de los ligamentos, meniscos y rodilla derecha en general de Michael February, y lo que debe sufrir su articulación en cada giro. Es lo más parecido a un bailarín del panorama surfero actual.
Así pues no voy a comentar nada sobre estos temas.
Volviendo a mi pozo: tengo una bala guardada, para subir al Norte una vez más a pillar 3 o 4 días de olitas en lo que queda de mes. Mirando partes no está el tema claro cuándo, y ya estamos casi en ferragosto.
Luego llegarán las vacaciones de verdad, durante la primera quincena de Septiembre. Dos semanas en Indo con mi pareja. 3 días en el interior de Bali, para que lo conozca, y 10 días de playa en Lombok. Me llevo la tabla, pero no será un viaje de surf. Será un viaje de pareja. En Bali he estado muchas veces y a Lombok no he regresado desde 1996. Sé que me esperan picos muy petados de gente, con guías que cogen la ola muy en el interior para que su “cliente” se la salte y así pueda coger una ola, y demás movidas. Ya experimenté algo así la última vez que estuve en Bali (2008).
Ahí mis problemas serán otros: expectativas versus realidad.
Pero ese miura ya lo torearé cuando llegue el momento.