Esta web es el proyecto que me ha mantenido ocupado a ratos durante esta pasada Semana Santa. He recopilado información que ya tenía, he pedido datos y fotos a gente que ya conocía y de paso he investigado a fondo algunos temas que desconocía por completo, lo que me ha llevado incluso hasta Australia.
Se trata, ni más ni menos, de dar unas cuantas pinceladas verificadas, con datos, nombres y fechas de los Inicios del Surf en Catalunya.
Abarco desde el primer baño (en 1969/1970) y los pioneros, pasando por la 1ª generación de surfistas catalanes como tal de la segunda mitad de los 80 y principios de los 90, y acabo en el 2005-07.
La razón de escoger esta fecha (2007) para el final de este período inicial del surf catalán es que, a raíz de las manifestaciones de los surfistas contra el proyecto de los espigones en las playas de Barcelona (2004-2007), la realidad del surf en Catalunya apareció en muchos medios de comunicación generalistas en prime time. Esto, en cierta manera, significó la puesta de largo del surf catalán, su normalización, y el conocimiento por parte de mucha gente de esa escena, entrando en una nueva dimensión que otros ya documentarán… o no.
Lo que me ha impulsado a realizar este proyecto es la total ausencia de información al respecto junto con la existencia de muchos mitos al respecto en las redes sociales.
Después de años de escuchar/leer cosas como:
“El surf llegó a Catalunya a través de unos australianos que estaban aquí trabajando durante los JJOO de Barcelona ‘92” ;
“Llevas haciendo surf desde el 2005? Pues debes ser de los primeros que surfeó en Catalunya, no?” ;
...y viendo que no hay fuentes fiables he decidido aportar mi granito de arena al respecto. Pues gracias a mi vinculación desde 1990 con Surfer Rule, 3sesenta, la Associació Catalana de Surf y la exposición del 2015 en el Museo Marítimo de Barcelona, pienso que puedo aportar mucha luz.
Encontraréis fotos muy buenas y nunca vistas, una historia que pone los pelos de punta con una foto de Leroy Grannis como punto de partida y, seguramente, entenderéis muchas cosas sobre lo que tenemos ahora.
He decidido hacer esta web únicamente en catalán no por un tema de nacionalismo mal entendido ni de talibanismo lingüístico. La razón es mucho más sencilla: en el agua, en la calle, en los comercios, en la playa, etc. el catalán está perdiendo terreno a marchas forzadas, especialmente entre las generaciones más jóvenes. El tema es dramático y no lo digo yo; lo dicen todos los indicadores.
Siempre he considerado el bilingüismo una de las grandes fortalezas de Catalunya y siempre lo potenciaré. Si con esta web hay un catalán, o residente en Catalunya, que se siente más interesado en aprender este idioma, ya habrá valido la pena el sacrificio (en cuanto a pérdida de difusión) que supone no hacer la web también en castellano e inglés.
Por último: este proyecto no acaba aquí. Lo gordo, lo más importante ya está en esta web. Pero poco a poco iré añadiendo pinceladas de creación propia y, espero, con aportaciones de terceros. Para cualquier aportación tenéis mi e-mail arriba.
Han sido estos unos días interesantes. De jueves a domingo (inclusive) tuvimos olas (en la versión más amplia e inclusiva del concepto). El sábado fue el mejor día, y con sol radiante y calorcete. Os podéis imaginar el panorama. Al ser una marejada del SO (jueves y viernes entró del E/NE pero luego roló), y con viento del O/SO, el sábado los espigones que tienen bancos de arena en su vertiente septentrional estaban como antaño El Corte Inglés el primer día de rebajas.
Con esas condiciones ese sábado salí de mi zona de confort (esos 3 kms de costa que tengo delante de casa) para ir a uno de los spots clásicos de la costa catalana que, justamente, suele lucir sus mejores galas en estas condiciones. Esa playa es donde se celebró el primer campeonato de surf nunca realizado en Cataluña allá por el 89 o 90. Un pico con solera, vaya.
En el agua mucha gente: de todas las edades, niveles y géneros. Con todo tipo de tablas. No es un sitio fácil de surfear por la corriente y la irregularidad de la ola, pues nunca tienes claro lo que va a hacer.
Al remontar tras mi primera chusta tuve un incidente y mi tabla (la de verdad, no el corchopán) sufrió un tajo ocasionado por la quilla de otra tabla; tajo que empieza en el canto y entra unos 15 cms hacia el centro de la tabla. La otra tabla? Impoluta.
Grité, me enfadé y dije algunas cosas inapropiadas al piloto de esa otra tabla. Salí del agua y volví a entrar, esta vez con el corchopán. Y con mucha frustración encima. Obviamente, durante el resto del baño no me salió nada.
(Antes de continuar quiero aclarar que ese otro surfista, totalmente desconocido para mí, aunque no coincidimos sobre quien era el culpable del incidente y sufrió mi ira en los momentos posteriores al mismo, hizo el esfuerzo de salir del agua a buscarme, dejar su número de tf y ofrecerse a costear la mitad de la reparación. Ante esta actitud luego por tf me disculpé ante él por mis exabruptos y decidí, obviamente, que me haré cargo yo solo de la reparación. Más que nada porque en el fondo la culpa fue mía por el simple hecho de haber entrado en un sitio en el que ya sabía que no iba a disfrutar. A ver si aprendo.)
★ ★ ★
Cerca de allí un amigo estaba impartiendo clase de asignaturas teóricas en un curso a futuros monitores de surf. Fui con la intención de saludarlo y quedar para comer luego, pero me pidió que les explicase cuatro cosas a sus alumnos (encerrona!!). Estuvo bien, aunque no tengo claro si ellos opinan lo mismo. Les expliqué (entre otras cosas), mi concepto de Wrong Coast.
Este concepto ha sido forjado tras años y años de seguir la evolución de las temporadas y oleajes, y darme cuenta que la peor costa del Mediterráneo Occidental para la práctica del surf es la costa catalana. Razones? Poca frecuencia y poca calidad, incluso en un contexto mediterráneo.
El Mediterráneo Occidental (costas mediterráneas española y francesa, N de Túnez y Argelia, las islas, la costa Italiana -excepto el Adriático- y hasta Malta) tiene en la Tramontana (N) y el Mestral (NO) a los principales “generadores” de olas. Y la costa catalana se encuentra a la sombra de estos dos vientos. Pero es más, cuando excepcionalmente hay marejadas con componente E o S, que son las que nos mandan oleaje, y las menos frecuentes con mucha diferencia, tampoco disponemos de picos de calidad.
Nuestras playas son o muy profundas con un banco de arena orillero, o con fondo muy progresivo e interminables líneas de espumas con poca fuerza. Los pocos fondos de roca que dan olas de una calidad aceptable (siempre en un contexto mediterráneo), son muy escasos, y únicamente funcionan en condiciones que se dan poquísimas veces (pueden estar inviernos enteros sin funcionar).
Resumiendo la realidad de las condiciones para el surf en Cataluña en pocas palabras: escasas y malas.
Esa realidad es mucho más aparente ahora que a finales de los 80, cuando empecé a surfear por aquí. Por aquél entonces, en la costa de Tarragona, no había visto nunca a nadie surfear en el Atlántico. De hecho no había visto nunca a nadie surfear en primera persona, únicamente ocasionalmente en la TV. Ignorábamos hasta qué punto nuestras olas eran malas y escasas. Luego empecé a frecuentar la costa del Cantábrico, Portugal, Francia y rápidamente vi que nuestras olas apenas podían llamarse eso, "olas". Pero pensaba que era un problema compartido con todo el Mediterráneo.
Pero en los últimos años me he dado cuenta de que ni siquiera eso. Gracias a los modelos de predicción, los teléfonos móviles con cámara y a las redes sociales puedes apreciar las condiciones de surf en un tramo de costa simplemente mirando las redes sociales de los surfistas de esa zona en aquellas fechas, y así fácilmente evaluar hasta qué punto tuvieron mejores o peores condiciones que en tu playa/costa.
Si queda claro que no hay ninguna costa del Mediterráneo comparable con el Atlántico o Cantábrico en cuanto a frecuencia y calidad de olas, no es menos cierto que dentro del Mediterráneo estamos en el furgón de cola. La zona de Génova, el N de la Toscana, Cerdeña, la zona de Roma, y el N de Argelia y Túnez tienen muchos más días de olas al año que nosotros, y rompientes de mucha mejor calidad que rompen a menudo, gracias a la preponderancia de la Tramontana y el Mestral. Ídem en amplios tramos de la costa de la comunidad valenciana y andaluza, por no hablar de las Baleares. Sin lugar a dudas aquí en Cataluña estamos en la costa equivocada, no solamente respecto al Atlántico/Cantábrico, sino también en lo que se refiere al Mediterráneo.
La única, repito, la única ventaja que tenemos en Cataluña respecto a la mayoría de surfistas de otras costas del Mediterráneo Occidental es que estamos a 5h30 en coche del Atlántico. Para todo lo demás nos ganan por goleada. Lo dicho: The Wrong Coast.
Y aun así sigo surfeando. Hoy he trabajado desde casa con una ventana del ordenador conectada a la webcam de la playa, para ver si esos 15cms que estaban rompiendo subían a 40cms y merecía la pena mojar el corchopán. He vivido nueve años en Euskadi, si sumo todas mis estancias en Indonesia seguramente llegue al año, estuve dos años en Sudáfrica y dos entre Australia y NZ. Más otros dos en Costa de Marfil. Tengo tablas guardadas en casa de un amigo en Canarias para mis excursiones anuales allí. Pronto hará 40 años que empecé a surfear y sigo siendo igual de malo y patoso. Vivo en la costa equivocada y a pesar de eso no consigo dejarlo.
Sinceramente el surf es jodidamente mágico... pero como bien dice mi colega Joli: “hay drogas mucho peores”.
Primer día de la marejada. Dadas las características de la misma (dirección, viento, período…) no me creo mucho las previs de Surfline para mi trocito de costa (los 3 kms de playa que me quedan más cerca de casa, y que comprenden un puerto, dos espigones y una larga extensión de arena).
“Muy optimista estás tu…” le susurro a la pantalla mientras compruebo por enésima vez los partes.
En efecto, voy mirando la webcam a lo largo de la mañana y, a medida que aumenta el tamaño para llegar a nivel “casi-surfeable”, también lo hace el viento y disminuye el periodo. Quizá hay un momento en que parece que… se diría que… igual esa… pero me pilla en plena videoconferencia a cuatro bandas y no puedo escaparme.
Bajo a la playa después, a la tarde, con todo el pescado vendido. Ventarrón y 15 cms. 10 cms en los sitios resguardados. Se me ocurren únicamente un par de lugares donde se podrá surfear en un radio de 45 minutos en coche. El que está más alejado es donde más mar le entrará, pero estará en modo supervivencia por el ventarrón. La webcam me lo confirma: en el agua solo hay gente con tablas de wind y kite en modo "volando voy, volando vengo" en un mar muy roto.
El otro está más cerca, pero está en la ciudad. Retenciones para entrar. Aparcar. Retenciones para salir. Jaleo. Confusión. Una pesadilla, vaya.
Cierro los ojos (virtualmente; no os aconsejo cerrar los ojos mientras conducís) y a la ciudad que voy. Llego. Aparco. Me asomo a la playa y me encuentro con esto:
En esta playa es donde más miedo he pasado en el agua con una tabla de surf. Fue una mañana, al amanecer, hará unos 8 años. Tenía reunión a media mañana en la ciudad y decidí ir ya a primerísima hora para pillar olas. Había un tamaño parecido al que veis en el vídeo, pero muy limpio. Cerrando (como casi siempre) y la tranquilidad duró 5 minutos. Luego ya éramos 50 en el agua. Y después 60. Y 80.
Y más …pero dejé de contar.
Cada ola era remada por más de 20 personas que, una vez en pie, intentaban surfear el cerrojo mientras sorteaban a la gente que por allí andaba pululando. Vi más caídas y encontronazos en 15 minutos que en un año de reels de Kookslams. Aquél día mi baño duró 45 minutos y solo cogí dos cerrotes. Salí espantado y agradecido de no haber recibido ningún golpe y mantener la tabla intacta.
Eso fue entonces, hace casi dos lustros, pero hoy, viendo este panorama, me doy cuenta que el trauma de aquella sesión sigue dentro de mí. Grabo las imágenes del vídeo y regreso a casa.
Sábado – Y a ti quién te ha engañado?
Hoy el viento sigue pero el mar ha subido algo. Lo justo para un baño en condiciones mínimas, pero relativamente limpio. El banco no está muy bueno, pero es lo que hay. No rompe nada más en ningún otro pico de mi trocito de costa, y las opciones más alejadas no me convencen.
Este banco de arena en cuestión ha encogido desde la primavera, y estamos todos apelotonados en pocos metros cuadrados. Somos un mogollón (30?) o al menos esa es la sensación al estar tan juntos. Podrías cruzar el pico entero, sin mojarte, saltando de una tabla a otra.
Es un banco de arena muy …curioso (voy a ser amable). Algo así como una minicordillera de arena sumergida bajo el agua, pues no conecta con la orilla, de unos 40 metros de largo (paralelamente a la orilla), por 20 metros de ancho. En el lugar donde cubre menos quizá haya unos 60 cms de agua. Y luego, vayas en la dirección que vayas, vuelve a cubrir y ya no tocas.
El tema es que en toda la playa las olas solo rompen aquí; pasa a menudo cuando son tan pequeñas. Hoy solo las más grandes ofrecen algo de recorrido (aunque sin fuerza) pero tardan. Y cuando llegan todos las remamos. Hacia la derecha, hacia la izquierda y hacia el centro. Y todo el mundo está contento si consigue ponerse de pie y “surfear” la espuma.
Veo un par de caras familiares, seguramente de hace 20 años, de cuando ya éramos muchos (pero no tantos) y todavía podías pegarle un grito al que te había saltado la ola (o remontaba por donde no debía) sin recibir miradas de reprobación ni una denuncia por bullying. De los más antiguos, la peña de los años 80 y 90, de cuando con solo ver los coches en el parquin ya sabías quien estaba en el agua, no veo a nadie. Algunos siguen surfeando pero es difícil coincidir.
Me impresiona el contraste entre la felicidad de la mayoría de los presentes, muchos de los cuales no consiguen coger ni una miserable espuma, y mi estado de ánimo.
Surfear es coger olas, que no espumas, y danzar encima de una tabla para acompañar a esa onda en los últimos instantes de su vida. Avanzar acariciando su pared, allí donde todavía tiene fuerza, y no ser arrastrado por la espuma en línea recta hacia la orilla. Pero la gente está sonriendo, hablan (nada interesante, creedme), algunos ligan o lo intentan y, sobre todo, reman; reman todo lo que se mueve.
Al cabo de un rato me pillo una mini derecha decente, exprimiendo los poderes mágicos de mi super-corchopán al máximo (modo turbo boost) para, una vez de pie y con una mini pared abriendo delante mío, ver como un cuarentón calvo se pone a remarla a mi lado mientras me mira (hacia arriba) y exclama “Sigue, no pares!!” a la vez que con su ubicación impide que yo pueda acceder a la pared de la "mi" ola.
Eso (remar -sin ponerse de pie- y animarme a que yo siga "surfeando") es todo lo que consigue hacer durante los pocos segundos de vida que le quedan a la ola. Cuando muere, nos encontramos los dos donde el agua nos llega a la cintura y el tío ni se inmuta a pesar de mi cara, que no debe ser precisamente de júbilo, y se vuelve al pico con una gran sonrisa pues ha estado a punto de coger una ola.
No lo entiendo. A ese (y al 90% de los demás presentes) quién le ha engañado diciéndole que eso es surfear?
Sábado – El Jefe
En esas llega el Jefe.
En frente de ese pico, en la acera al otro lado de la vía del tren y de la carretera, hay un “Todo a 100” de surf. Un local donde alquilan tablas, dan clases de surf, de skate, de pádel, hacen yoga, pilates, puedes guardar tu tabla y seguramente también te enseñan a hacer tostadas de aguacate con semillas de chía y café de finca. A pesar de que ese establecimiento, cuyo nombre combina el nombre de la comarca más la palabra “olas” (en inglés), tiene ya algunos años de existencia, mi relación con el mismo se reduce a haber coincidido algunas veces en el agua con alguna clase.
En esos encuentros he logrado distinguir 2 niveles de alumnos y 1 nivel de exalumno. A saber:
los empujados: aquellos alumnos que no consiguen coger la ola si el monitor no les empuja;
los buenos: aquellos alumnos que dejan de ser empujados porque consiguen coger la ola, a veces, ellos solitos; que consigan ponerse de pie o no ya es otro tema;
los máquinas: cualquier exalumno de la escuela que, tenga el nivel que tenga, sigue pululando regularmente por el pico.
Pues a pesar de que ya estábamos rompiendo las costuras del pico, tanto por espacio físico como por el ratio de olas/espumas por persona en el agua, dos grupos con monitores del Todo a 100 de surf se adentran al agua.
Un monitor se lleva al grupo de los empujados al extremo opuesto del banco de arena.
Bien.
En cambio el grupo de los buenos viene a mi zona, con el Jefe al mando, fácilmente reconocible por ser el único monitor con lycra de color dorado (igualito que el líder del ranking en la WSL) y su personalidad …desbordante.
Mal.
El Jefe en cuestión calzará unos cuarenta y tantos, cabeza rapada y perilla, vozarrón estilo Joaquín Sabina a altas horas de la madrugada y ese aire bonachón, simpático y amigo de todos a lo Bertín Osborne que tanto gustaba a nuestras abuelas.
En cada ola ordena a sus alumnos que remen haya o no alguien ya remando ...o incluso surfeándola. Sus órdenes, consejos y comentarios son oídos en varios términos municipales colindantes, y los máquinas que se encuentran en el pico rápidamente vienen a saludarle, para enseñarle su nueva tabla o decirle que ya han hablado con fulano y mengano para que se apunten a sus clases... o al surfcamp de invierno en algún lugar exótico e instagrameable donde, en palabras del propio Jefe, “No solo se hace surfin!”.
En un momento dado, tras una serie, una alumna del grupo de los buenos le comenta que se ha caído al ponerse de pie porque le ha visto a él, al Jefe, remontando delante suyo y se ha asustado. A lo que el Jefe le contesta:
“ Tranquila, yo ya te había visto. Porque a la muerte siempre hay que mirarle a los ojos”.
En ese mismo instante estoy convencidísimo que en su residencia californiana de Carmel-by-the-Sea, Clint Eastwood y Harry el Sucio han sabido que ya pueden morir en paz porque su relevo en la Tierra está asegurado.
Y, también en ese momento, yo decido que es hora de salir del agua.
Sábado – Spicoli is in da house
Uno de los primeros máquinas que se ha acercado a saludar y rendir pleitesía al Jefe es Jeff Spicoli. 20 y pocos, fibrado (puro bro de gimnasio), bajito y con tabla corta. Pero lo que me había llamado la atención de él, mucho antes de que llegase el Jefe, era su look: iba en bañador (el único; el agua está buena pero no para surfear un buen rato en bañador), llevaba (OJO al detalle) gafas de sol rojas y un collar de puka al cuello. Es más: su expresión y su rostro eran muy similares a los de Sean Penn interpretando el papel del surfista adolescente Jeff Spicoli en Fast Times at Ridgemont High. Quizá con el pelo un poco más corto, pero clavado. De ahí que lo haya bautizado así.
Hasta aquél momento no le había visto coger ninguna ola, solo hablar con una chica (¿puede una alguna aspirante a surfista resistirse a un espécimen así? me pregunto). A la llegada del Jefe, Spicoli se acerca remando a saludar.
-Qué tal Jefe?!?...
-Hombreeee, máquina!!
-Mira qué tabla me he pillado Jefe! Y le enseña un quad fish.
-Joé, muy buena. Esa es una réplica de la de Rob Machado, eh! Mu buenaaaa. Ostiaaa, que viene la serie!
Llega la serie y yo consigo pillar una izquierdita que me abre lo justo para tener la sensación de estar surfeando. Cuando regresa la calma estoy en la parte del banco de arena más cercana a la orilla, esperando una espuma cualquiera que me ayude a reducir la remada hasta la arena seca. Me giro y veo a Spicoli triste, sin gafas de sol y rebuscando desesperadamente en el agua alrededor suyo.
Y es que Spicoli ha perdido las gafas de sol.
Unos segundos después piso la arena de la orilla, oigo un crujido debajo de mi pie y noto algo duro. Me agacho. Distingo algo rojo y roto bajo mi pie. Lo recojo y arrojo los restos de las gafas de Spicoli en la primera papelera que se encuentra en mi camino.
Extrañamente me siento bien.
Sábado – el shaolin
Vuelvo a bajar a la playa a última hora. Está más o menos igual (o sea fatal), pero hay menos gente según la webcam.
Mientras ando por la orilla veo a un tipo en plan monje shaolin haciendo conjuros y bailes en la arena, ajeno al mundo que le rodea. Pienso que este mundo está lleno de frikis, con muchas pajas mentales.
Luego miro las olas en las que voy a meterme y me doy cuenta que los que intentamos ser surfistas aquí, en este rincón tan desagradecido del Medi, no dejamos de ser unos frikis más.
Lombok es la isla gemela (por tamaño y ubicación) de Bali… pero dejando de lado la geografía, la vegetación y que ambas islas básicamente reciben las mismas condiciones de olas y viento … aquí terminan las similitudes.
Bali es hinduista; Lombok es musulmana.
Bali tiene una infraestructura turística muy amplia y moderna; Lombok tiene solo un par de enclaves desarrollados para el turismo, y a años luz de Bali.
Bali tiene muchas olas de calidad,y algunas de calidad mundial; Lombok solo tiene una (Desert Point, de las mejores de Indonesia) que funciona raramente debido a necesitar una combinación de marejadas y mareas muy específica.
He estado en Bali varias veces desde mediados de los 90. En Lombok solo había estado una vez, en febrero de 1996, camino de Lakey Peak (Sumbawa). En aquél viaje en coche desde Bali paramos varios días en Kute Lombok, tanto a la ida como a la vuelta, y surfeamos varias veces en los alrededores. Era el final de la época de lluvias y tuvimos buenas (pero no excelentes) olas y sin gente.
Este Septiembre he vuelto a Indo. Con mi pareja.
Primero unos días a Bali, exclusivamente en el interior, pues el tema de surfear en Bali no me apetecía. Ya en mi última visita sufrí en mis carnes el tema de los “guías” de surf, locales que cogen la ola muy en el interior para que su cliente se la “salte”. Muy difícil luchar contra esto. Y si vas a las olas top, la cantidad de gente en el agua junto con el nivel de los locales y foráneos, hacen que coger una ola buena sea muy difícil.
Así que en Bali nos dedicamos durante 4 días al turisteo puro y duro por el interior. En mis anteriores visitas nunca había pasado más de unas horas por Ubud y alrededores, y reconozco que me ha impresionado. Muy recomendable.
Seguidamente avión y directos a Kute Lombok, donde hemos estado semana y pico para hacer playa (ella) y surfear (yo). He aquí mis conclusiones:
Desert Point aparte, que como he dicho funciona raras veces y cuando lo hace todo Bali se acerca en lancha para pillarlo, en Lombok hay dos olas interesantes: Mawi y Ekas. Ambas de acceso complicado (pista horrible para llegar a Mawi, y más de 1 hora en coche o larga travesía en barca para ir a Ekas). El resto de olas son notablemente menos buenas… para los estándares de Indo! Por otro lado el régimen de vientos es complicado por la orientación de la costa. Solo en Mawi (y Desert Point) sopla off-shore el viento durante la temporada seca (Marzo-Octubre). El resto de picos hay que o ir muy pronto por la mañana o directamente aceptar surfear con viento malo.
En Lombok surfear en una playa bonita es difícil excepto en época de lluvias; quizá esta ha sido la mayor sorpresa. Hay varias playas muy bonitas y tranquilas en Lombok que tienen un reef enfrente que produce olas decentes, pero funcionan en temporada de lluvias, cuando el viento sopla del oeste. Son las que surfée en mi anterior visita. En época seca estas olas están super on-shore y pasadas de tamaño. Playas que cumplan este doble requisito (ola de reef en una playa bonita y tranquila) ahora, en temporada seca, solo he encontrado dos… o una y media.
Hay un esfuerzo muy importante para promover Lombok a nivel turístico sin caer en los excesos de Bali: aeropuerto internacional, circuito y carrera de moto GP, carreteras muy mejoradas, etc.. Lombok nunca tendrá el encanto de la gente, arquitectura y cultura balinesa, pero a nivel de paisajes sigue teniendo muchos rincones vírgenes. Veremos cómo acaba, pues algunas de estas playas ya tienen un resort en ciernes.
En 1996 Kute Lombok (principal centro turístico de la costa sur de la isla) era una calle principal, tres o cuatro losmen/hotelitos, dos tiendas cutres de surf y un par de restaurantes. Mucho polvo y pocos turistas como nosotros. Ahora ha cambiado mucho y hay muchos restaurantes internacionales y modernos (algunos excelentes), buenos hoteles, mil escuelas de surf y surf camps, media docena de surf-shops y varias oficinas inmobiliarias… pero a la que te alejas un poco del centro sigues encontrando el polvo, las gallinas correteando libres, los perros pulgosos, los charcos y las cloacas abiertas. Está claro que está en plena metamorfosis (muchas obras por todas partes).
En Bali cualquier persona te ofrece alquilar un coche. O al menos así era la última vez que fui. En Lombok tuve que preguntar en el hotel si conocían a alguien, y solo así conseguí alquilar uno. Es barato, pero no tan sencillo como en Bali. En cambio aquí te alquilan una moto con racks para la tabla en cada esquina. Nosotros pasamos, porque una caída tonta te jode las vacaciones; pero todos los turistas se mueven así.
Flipante la cantidad de españoles que hemos encontrado por todas partes en Lombok. Flipante también la cantidad de chicas jóvenes (de todas las nacionalidades) que viajan solas o en grupo. Y flipante la edad media de los turistas en Lombok. Eso sí, por la noche se arreglan para salir como si estuvieran en Miami Beach o Ibiza; el look backpacker ha muerto. Muy curioso todo.
Diría que el 90% de la gente que viaja a Kute Lombok surfea, o empieza a surfear aquí (hay mil escuelas de surf). Pero de todos estos la gran mayoría no se considera surfista; el surf no es su prioridad y dudo que surfee muy a menudo fuera de las vacaciones. Eso se nota en el agua. Los surfistas core de toda la vida no viajan a Lombok …excepto a Desert Point; o si les pilla de paso; o si buscan unas vacaciones que no sean 100% surf.
Conclusión final:
En Lombok he conseguido surfear todos los días menos uno (el que diluvió, con catastróficas consecuencias en Bali), en olas tocadas de viento, a veces rodeado de multitudes y teniendo que esquivar a gente que está aprendiendo y que no sabe qué hacer (el famoso “síndrome del conejo”, que de noche se queda inmóvil en medio de la carretera cegado por los faros del coche que avanza hacia él). El spot donde he surfeado la gran mayoría de días seguramente no era el mejor, pero tenía una playa preciosa de arena blanca y agua turquesa, tranquila y donde mi pareja se lo pasaba pipa tomando el sol y bañándose. Happy wife = happy life.
La ola era… interesante. Derecha e izquierda sobre fondo de reef, que cubría bastante excepto en marea baja. La derecha más rápida, la izquierda con mucha pared al principio y luego se quedaba. En el Medi sería de las mejores olas del litoral. En el Norte sería una buena ola. En Indo no deja de ser una más del montón.
Elegiría Lombok como destino para un viaje 100% surf?
No creo. Quizá con un par de amigos, en plan moverse todo el día, madrugar, etc… pero lo dudo. Por el mismo precio hay opciones mejores en otras islas de Indonesia. Está claro que la infraestructura turística en estas otras islas no será la de Kute Lombok, pero las olas desde luego serán mejores y con más opciones. Y seguramente con menos gente en el agua.
Volvería a Lombok con mi pareja en plan viaje mix de playa y surf con alguien que no surfea?
Es posible. Kute Lombok permite gozar de una experiencia agradable, cenar bien y variado, hoteles muy decentes, tomar una copas, tiendas para ir de compras, etc. Y en Lombok las playas siguen siendo preciosas y bastante tranquilas. No regreso a casa con los hombros hechos polvo de las remontadas tras olas interminables… ni con la cabeza llena de visiones de paredes infinitas; pero me he pegado un par o tres de olas buenas, nos hemos reído, hemos comido bien y hemos disfrutado de las playas y de los paisajes.
Este NO era un viaje de surf, era un viaje con mi pareja, para que ella conociera Bali y un poquitín de Indonesia. Y en estos 9 años en el Medi he aprendido (qué remedio!) a disfrutar con casi cualquier ola/condiciones…. Y más si es en bañador. Objetivo cumplido.
Difícil escribir sobre surf en estas condiciones. Escribir implica pensar, reflexionar lo que voy a decir …y hacerlo sobre un tema (el surf) que me gusta tanto, pero a la vez me frustra tanto porque llevo semanas sin una sesión decente, es un ejercicio de autoflagelación.
Un día de olitas a principios de Mayo, otro a principios de Junio y 3 días en Zarautz a mediados de Julio.
Y NADA más.
Hace ahora más de 9 años que regresé a Catalunya, y este verano está siendo con diferencia la época en la que peor lo estoy pasando. Este Septiembre pasado decidí volver a surfear en serio, después de 8 años y medio de duelo por haber dejado de residir en un lugar donde tenía olas surfeables casi cada día. Ese “volver a surfear” significa poner el surf en primera posición de mis prioridades personales (las familiares y profesionales por supuesto están por encima). Si hay olas, o posibilidad de olas, todas las demás opciones quedan canceladas o, al menos, en segundo plano. Eso no fue así durante los primeros 8 años de “duelo”: surfée, sí, pero solo si cuadraba bien el día que había olas. Y si no era así, no surfeaba.
Pero como he dicho este Septiembre pasado cambié el chip: dejé de lado otros hobbies, volví a la piscina a hacer largos, desempolvé el corchopán, y por poco que hubiese algo de ola con un mínimo de forma… al agua.
No fue una temporada mala, ni tampoco memorable. Más bien mediocre con un par de rachas buenas; AQUÍ tenéis un breve resumen.
Pero desde Mayo que mi día a día está siendo un calvario de dimensiones desproporcionadas. Cada mañana, mientras desayuno, hago mi ronda de partes y webcams. Veo entradas veraniegas de N/NO (mistral, tramontana) que dejan olas en Italia, Baleares, Cerdeña e incluso a menudo en la costa alicantina y S de Valencia.
A nosotros? 10 cms ventados con suerte.
Quizá no esté siendo un buen verano en la costa cantábrica y S de Francia, pero ahí algo rascas casi siempre. Moviéndote, jugando con las orientaciones, direcciones del oleaje, período, mareas, etc. Lo sé, lo hice durante 9 veranos y casi siempre consigues rascar algo.
En estas condiciones difícil comentar sobre el campeonato de Jbay, o la primera jornada de Teahupoo ayer. Miro las mangas, por supuesto, y leo algunas crónicas y análisis al respecto. Pero opinar reflexionar y escribir sobre ello? No me veo capacitado.
Este pozo en el que estoy inmerso tiene pinta de ser muy profundo y no estoy dispuesto a llegar al fondo.
Tampoco quiero opinar sobre el estado de los ligamentos, meniscos y rodilla derecha en general de Michael February, y lo que debe sufrir su articulación en cada giro. Es lo más parecido a un bailarín del panorama surfero actual.
Así pues no voy a comentar nada sobre estos temas.
Volviendo a mi pozo: tengo una bala guardada, para subir al Norte una vez más a pillar 3 o 4 días de olitas en lo que queda de mes. Mirando partes no está el tema claro cuándo, y ya estamos casi en ferragosto.
Luego llegarán las vacaciones de verdad, durante la primera quincena de Septiembre. Dos semanas en Indo con mi pareja. 3 días en el interior de Bali, para que lo conozca, y 10 días de playa en Lombok. Me llevo la tabla, pero no será un viaje de surf. Será un viaje de pareja. En Bali he estado muchas veces y a Lombok no he regresado desde 1996. Sé que me esperan picos muy petados de gente, con guías que cogen la ola muy en el interior para que su “cliente” se la salte y así pueda coger una ola, y demás movidas. Ya experimenté algo así la última vez que estuve en Bali (2008).
Ahí mis problemas serán otros: expectativas versus realidad.
Pero ese miura ya lo torearé cuando llegue el momento.
Desde que la empresa americana ZoSea comprase la ASP (compra realizada en 2013 y efectiva en 2015) y la rebautizase como WSL, creo que muchos estaremos de acuerdo en que ha decaído el interés por el surf profesional, hecho que se ha agudizado con la ausencia en este 2025 de dos de los principales candidatos al título, a la par que dos de los surfistas que levantan más pasiones: JJ Florence y Gabriel Medina.
Seguramente los europeos somos en parte culpables de esa ausencia de interés, pues tenemos a menos surfistas compitiendo en el top (si comparamos con hace 10-15 años), y menos pruebas en el calendario: llegamos a tener tres en 2009, cuando coincidieron Hossegor, Mundaka y Peniche, frente a únicamente Peniche en la actualidad.
El circuito profesional de surf fue organizado por la ASP del 1983 al 2014 y se dieron muchos cambios en el mismo durante ese periodo tan largo; por nombrar a algunos: división de un único circuito en un WQS y un WCT, reducción de número de eventos, prize money, criterios de puntuación, número de mejores olas tenidas en cuenta, reglas de prioridad y un largo etc…
Pero uno de los cambios que ha pasado desapercibido de cara al gran público con la llegada de la ZoSea (WSL) en 2015 es la propiedad de las campeonatos. Durante los años de la ASP, el campeonato era propiedad de la marca que lo organizaba, que pedía autorización a la ASP para integrarse en el circuito (WCT, WQS, Long, Projunior, etc) y esta le indicaba los mínimos que tenía que cumplir a todos los efectos (prize money, jueces, medios, retransmisión, etc., etc.).
Pero el campeonato era propiedad de la marca, y esta podía organizarlo donde y cuando quisiese (siempre de acuerdo con las administraciones locales del emplazamiento) y promocionarlo a su gusto. Algunos eran verdaderos festivales comparados con los que se hacen ahora.
Es bien sabido que muchos de estos campeonatos ocasionaban pérdidas a las marcas organizadoras, pérdidas que eran asumidas como gasto de márketing e imagen dentro de su presupuesto, pues esta no buscaba la rentabilidad directa del campeonato, sino que también tenía en cuenta el beneficio que le proporcionaba en visibilidad e imagen.
Con ZoSea esto se acabó. Ahora (desde 2015) es la propia WSL quien organiza todos los campeonatos (al menos los del CT), busca los patrocinadores y los gestiona a todos por igual. Esto implica una uniformidad en todos los aspectos (comentaristas, webcast, promoción, imagen, etc.) y la búsqueda de beneficios para los accionistas de la empresa ZoSea. ZoSea necesita que alguien sufrague una gran parte del campeonato: los patrocinadores actuales, que actualmente son un mix de marcas de surf, otras marcas comerciales ajenas al surf y administraciones locales o regionales.
He podido seguir (más o menos) varios campeonatos estos últimos meses en función de los horarios, trabajo, etc. Y estos cambios introducidos con la llegada de ZoSea, así como otros factores que no son culpa/responsabilidad suya, han desembocado en una situación nada ideal.
Por partes, y siempre desde el punto de vista del espectador que soy:
1)El surf de competición a menudo es muy aburrido
Muchos tiempos muertos. En los años 90 se pasó de tener en cuenta las 3 mejores olas de cada surfista en una manga a únicamente las 2 mejores (en los años 80 se tenían en cuenta las 4 mejores olas de cada surfista). Eso implica que actualmente los surfistas tienden a coger muchas menos olas que antes, pues se limitan a coger aquellas que les pueden dar las dos puntuaciones más altas.
Desde el punto de vista del espectador, menos olas surfeadas = menos espectáculo.
Y si encima ocurre con unas previs muy lentas (véase El Salvador o algunos días de Bells Beach este año) hay mangas verdaderamente soporíferas. A modo de ejemplo, algunas veces coincide un CT con una prueba de un QS en otra parte del mundo que se disputa en un beachbreak, con 4 surfistas por manga, y visiono los dos campeonatos en paralelo: suele ser mucho más entretenida la manga del QS que la del CT, pues hay mucha más acción.
La excepción en el CT es cuando deciden celebrar dos mangas de forma simultánea, como en Hawaii o algunos días de Peniche este año.
2)Poco carisma
Está claro que difícilmente se podrá superar a gente como Kelly, Andy, Occy… y es que los años en que coincidieron estos con Parko, Fanning, Taj, Dane, Bobby, etc., son seguramente la edad de oro del surf profesional. Actualmente JJF y Gabriel están fuera del circuito (uno por baja de paternidad y el otro lesionado), y el tercer surfista carismático (Ítalo) parece haberse deshecho de parte de su carisma para intentar volver donde le corresponde.
Ídem en categoría femenina con la ausencia de Stephanie Gilmore y Carissa Moore.
Las cifras de personas visionando una manga (se aprecia fácilmente en Youtube) son un claro indicador de qué surfistas levantan expectación y cuáles no.
Y ahora mismo las cifras son muy bajas.
3)Condiciones pobres
Es muy difícil acertar con la naturaleza y las previs, pero hay cosas que son de cajón: si quieres buenas condiciones en Europa, Octubre/Noviembre son los mejores meses. Sinceramente, no entiendo lo de Peniche en Marzo.
Estoy seguro que muchos pros del Top que sufrieron Peniche a mediados de Marzo, hubieran preferido con mucho gusto hacer el QS marroquí.
4)Falta de repercusión
Los medios de surf (papel o digitales) han muerto. Durante y después de un campeonato, incluso en el que se decide el título, hay muy poca repercusión porque hay muy pocos lugares donde se hable del mismo.
De hecho, hay muy pocos lugares en los que se hable de surf en sentido amplio: hay muchas imágenes, pero poco discurso (oral o escrito). La única excepción es Swellnet, de la mano Steve Shearer y algunos podcasts anglosajones. Muchos clips y reels en RRSS pero ningún análisis medianamente crítico y, sobre todo, independiente (más allá de fobias o filias nacionalistas de cada uno). Una lástima.
Y si la propia WSL no se implica (patrocinio a medios?) para que haya más repercusión, con críticas, incidencias, detalles, chascarrillos, análisis técnicos, etc. (aun a riesgo de que haya opiniones que no la dejen en buen lugar), el principal damnificado ante esa falta de repercusión es su propio negocio.
Y entonces ...qué? El surf profesional se va a convertir en algo muy marginal que, a pesar de su inclusión en los JJOO, languidecerá junto con el curling, el pentatlón o el bádminton en el grupo de deportes olímpicos con un seguimiento muy importante en algunos países y nulo en el resto del mundo? Pues seguramente… pero quizá esto no sea tan mala cosa, no?
Por otro lado surgen formatos diferentes de surf de competición (Capitulo Perfeito, Quemao Class, Natural Selection, William Aliotti Twin Fin Invitational, y más… aunque no todos con live streaming) que nos ayudan a alimentar ese mono adquirido a lo largo de los años de ver en directo, cómodamente desde casa, a cuatro (muy) buenos surfistas competir durante media hora en buenas olas.
Esta es la mejor tabla de la 6 que tengo (2 de las cuales no son funcionales y guardo únicamente por razones sentimentales/decorativas).
No es la más bonita, ni la más molona, ni la más cara, ni la que más me gusta ni con la que disfruto más.
Pero sí con la que disfruto más ...a menudo.
Es fiable, la utilizo muy a menudo, me permite surfear despreocupadamente y me da mucha paz. Surfea mucho mejor de lo que yo soy capaz de surfearla, por lo que tengo margen de mejora.
No fue una compra planificada, sino fruto de pasar 10 días en verano en las Landas con un parte muy miserable (fechas cerradas con mucha antelación y no hubo suerte con las olas).
Y desde entonces, teniendo en cuenta mis circunstancias personales (masificación y descontrol de gente en el agua los pocos días de olas que tenemos, pésima calidad y olas muy pequeñas la gran mayoría de días que podemos entrar, edad, peso, torpeza, forma física, etc.) me veo obligado a surfearla mucho más a menudo de lo que me gustaría. Pero prefiero entrar en el agua con ella que no entrar.
No soy el único. Cada vez veo más gente aquí surfeando con corchopanes a pesar de tener un nivel de surf que les permitiría utilizar otras tablas más “normales”. Pero vivimos y surfeamos aquí y, para lo que tenemos, estas tablas son lo más adecuado la gran mayoría de días.